… me encuentro bien …

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”.  – Simone de Beauvoir.

Simone tenía razón, porque todos los problemas que afectan a la mujer, se relacionan directa o indirectamente con los hombres.  Demasiados roles, demasiadas normas, demasiadas costumbres absurdas… Todos ignoran lo que las mujeres necesitamos, nos tachan de complicadas. No somos complicadas, es que la sociedad no ha enseñado al hombre a comprendernos. No está dentro de los “deberes” del hombre el aprender a comprender a una mujer.

Una amiga me decía hace unos meses que no entendía porque no tenía novio, decía que era guapa y simpática, inteligente, y que me veía capaz de conseguir a cualquier hombre.  Mi respuesta fue:  Yo sí que entiendo porqué no tengo novio.

Estoy cansada, estoy cansada de contar historias de amor que no tienen final, estoy cansada de que me digan que tengo que decidir entre un hombre u otro. Yo no vine a esta vida a escoger a un hombre. Ninguno de ellos me parece tan especial como para incluirlos en la hipotética posibilidad deque algún día se conviertan en mi pareja estable, y tampoco parece que para ellos yo sea tan especial, sino más bien una chica alocada y sin compromisos con la que se pueden divertir un par de noches.

O eso, o quizá me he cegado tanto, confío tan poco en todos los hombres, que no soy capaz de ver si hay alguien que de verdad quiera comprenderme.  El lunes pasado me encontré con dos amigas,  Gina y Margie, y a partir de una pregunta de una de ellas expuse punto por punto mi monólogo de la semana: y hablé del alemán, hable del finlandés, hablé de Christian, hable de Tom, Dani, Bernard, de Vincent, de Stephan, del otro finlandés, y de otros tantos que, al fin y al cabo, son la misma historia. Y expuse punto por punto las razones por las cuales no podía tener ninguna relación formal con ninguno de ellos.

Mis amigas esperaron hasta que terminé mi monólogo, y entonces me dispuse a escuchar lo que ya sabía que me iban a decir:  “You have to decide between them”, “You must choose”, “You have more than ten guys for yourself, you can’t do that, choose one!”, “Don’t you really like anybody?, all of them are really handsome”…

Creo que saben que no opino lo mismo que ellas, que no quiero estar con alguien sólo porque puedo elegir entre más de uno. En mi vida no es indispensable estar al lado de un hombre, tan sólo es algo que si lo tienes no está mal. Alguien con quien hablar, alguien con quien te sientas compenetrada, alguien en quien confiar recíprocamente. Creo que es algo casi imposible, incluso para la mayoría de las personas que ya tienen pareja.

Hablando de uno de los chicos, Gina me preguntó si me gustaba. Margie contestó por mí: “He likes her more than she likes him. I can see it in the way that he’s looking at her, and she is acting like she doesn’t care about that“.

Hoy ese chico me ha invitado a su casa, porque estaba un poco resfriado y me ha llamado para ver si podía visitarle. Vive tan sólo a un par de manzanas de mi piso.  La primera vez que lo vi pensé que era el típico deportista idiota, superficial, creído, egoísta, completamente inútil y sin corazón.  Me equivoqué (o al menos espero haberme equivocado). Esta mañana cuando me ha llamado le he preguntado si de verdad quería que fuera a su casa, y simplemente me ha dicho: “Of course, you are my friend and I would be glad if you come here”.

Cuando he llegado le he hecho un pequeño reconocimiento… nada… sólo un simple resfriado. “Do you want a coffee?”, e inmediatamente me ha preparado un café. Luego ha empezado a enseñarme fotos, de viajes, de amigos, de fiestas…. Hemos hablado, de nuestros países, de por qué estamos tan lejos de casa, de enfermedades, de drogas, de política, de lenguas, de nacionalidades. Dos o tres cafés, una hora de guitarra con versiones de los Manic Street Preachers y Jon Bon Jovi.  Me ha mirado un rato fijamente a los ojos: “You are as beautiful as crazy“.

Mirando los periódicos hemos visto un campeonato de balonmano. “Do you like handball?” – he preguntado. “No, I love sports, but I prefer football or basket…. Handball is a very stupid sport, it’s something between football and basket, but the results are always really weird, like 15-40 or something like that…. It’s stupid”- ha contestado. Apenas sabe nada de mí, pero esas palabras parecían haber salido directamente de mi cabeza. No he dicho nada, he cambiado el tema como si la rabia no estuviera todavía desgastando mi alma.

Al final he vuelto a casa, me ha dado las gracias por haberlo ido a visitar, y me ha dicho que le gustaría quedar conmigo para ir a skiar algún día de esta semana. Me ha dado un abrazo, no ha intentado ni besarme en los labios, ni tocarme… tan sólo me ha dado un abrazo y un beso en la mejilla. Nada más.

Y a pesar de no sentir nada por él, pocas veces me he sentido tan cómoda estando a solas con un hombre. Y a pesar de que no le he dicho nada, sé que en el fondo él sabe que le agradezco este día.

Me encuentro bien, me encuentro muy bien….

Publicado en  on Noviembre 24, 2009 at 2:26 am Comentarios (4)
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… Amor Gay…

Arturo Pérez Reverte

Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los ví cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.

Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa. Largas adoslescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad.

La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara. Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.

A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.

Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo. Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.

Publicado en  on Octubre 27, 2009 at 1:46 pm Comentarios (2)
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… mi amigo Andy…

- Conoces a mi amigo Andy, ese de ahí?

- Sí –

- Te parece guapo?

- Mmmm….. sí, es bastante guapo.

- Te importaría acostarte con él? Lleva dos anyos sólo y lo único que necesita es sexo sin amor, sexo duro y sucio. Si lo hicieras te lo agradecería. Te dejo las llaves de mi piso, dale un par de besos ahora y llevátelo a mi cuarto. Lo harías?

………………………

Publicado en  on Octubre 19, 2009 at 2:10 pm Comentarios (3)

… ¿pero por qué hay tanto tonto suelto? …

Hoy estoy especialmente cabreada.  Definitivamente, odio a los españoles, porque nuestra cultura es una de las más machistas que existe en la Unión Europea (y ya no hablamos ni del resto de Europa ni de otros continentes). Y como no, acompañándonos en nuestra intolerancia y machismo extremo está, sin duda alguna, Italia. Pero es que me toca la moral, cuando un italiano MACHISTA más que nadie viene y suelta así, sin venir a cuento, que los españoles son megasuperhipermachistas…. y acto seguido te salta con: “¡Te has líado con todos menos conmigo!” (Por cierto, qué forma más apropiada de intenar liarse con alguien, ¿no? Le dices que se ha líado con medio Mundo y así seguro que la tienes en el bote… ¡SIGUE ASÍ, CHAVAL”); o “A ti te gustan todos menos los españoles y l0s italianos”. Acaba de decirme que los españoles son unos machistas, y luego me echa en cara que no me gustan los españoles.

Pero la cosa no acaba ahí…. al Topoioio (como “cariñosamente” le hemos apodado), no se le ocurre otra cosa que f****rse a la tía más fea e insoportable que puedes encontrar en una noche de fiesta, enfrente de todas las personas que en ese momento pudimos presenciar tan desagradable espectáculo, sólo con la excusa de “no, si ella no me gusta, pero es que no me gusta dormir solo”.  Nuestros ojos no pudieron resistir más, así que mandamos a aquella peculiar parejita a una de las habitaciones de la casa de mis amigos. Después de aquello la chica se empeñó en contarnos al resto de gente que “los italianos la tienen pequeña”.  Y yo…. YO NO QUERÍA SABER ESO, de verdad, que no me importaba.

No contento con el resultado de la noche, unas semanas después aquel italiano intentó, en vano, tocarme en la cama de mi amiga.  Disimuladamente me levanté de la cama,  dije que tenía que ir al baño, y después de varios intentos conseguir esquivar a aquel tíopegatina.

Desde aquel día su forma de conquistarme consistió en echarme en cara todo lo que a él se le ocurría: “Claro, como no soy de Europa Central ni del Norte”, “Como a ti sólo te gustan los filandeses”, “Tienes las piernas como si jugaras al fútbol”….. me agarra por detrás de la cintura, me coge y me impide andar…. Nada, sigo ignorándolo…. Empieza la fase “hacerme sentir inferior”: “No me gustan las chicas como tú porque sólo te gustan las relaciones casuales” “Tú no serías capaz de enamorarte de nadie” “Eres la española más fría que conozco, por eso te llevas también con los del Norte”….

Se acabó, eso ya pasaba de castaño oscuro. Que un tío feo me esté haciendo sentir inferior  para liarse conmigo. Y encima me suelta que no le gustan las chicas como yo porque, según él, me gustan las relaciones casuales (bueno, lo que el hizo con la tía fea no es una relación casual, porque claro está, él es tío y los tíos es normal que tengan esas relaciones. Eso sí, yo para él soy una pedazo de zorra de pies a cabeza. Pobre ignorante. Aún tiene el valor de decir que los Españoles son machistas).

Pero como siempre, aquí estaba yo para evitar que siguiera diciendo tonterías, así que una noche, con las mismas amigas que estuvieron presentes cuando aquella chica fea nos dijo que el Topoio la tenía pequeña, mi querídismo amigo empezó con sus comentarios: “Siempre vas con los  finlandeses o con los alemanes” “Si hay un grupo de 100 tú siempre buscas al más guapo”…. ¡Llegó mi turno!

- “A**** nos ha dicho que la tienes pequeña”

Silencio….. Una de mis amigas mira para otro lado y sonríe de una forma muy cómplice. El italiano me mira y me pide que me calle. Se pone nervioso.  “Me lo ha dicho A*****”- insisito.

Me mira, me vuelve a pedir que me calle. Se pone más nervioso. Se levanta de mi lado y cambia el sitio con la dulce R****.  Ella no habla español, así que me pregunta: Why is he angry?

Él sólo me dice: “Calla”. Yo contesto: “Pero si ella ya lo sabe, si nos lo dijo a todas A****”.

R**** continua preguntando “Why is he angry?”. Al cabo de unos minutos le contesto a R***, en mi penoso alemán:

- Ich habe ihm gesagt, dass A**** euch gesagt hat, dass er einen kleinen Schwanz hat. Deshalb ist er auf mich böse.

Mi amiga se gira inmediatamente, y le responde al Topoio: “But it’s not her fault, you should be angry with A***, not wiht her”.

El Topoio se levanta, me envía una mirada fulminante y se marcha, cabreado.

Hoy ha sido la última vez que he hablado con él. Según él, lo que hice el otro día no tiene perdón, es incluso denunciable (decirle a un tío que alguien le ha dicho que la tiene pequeña es un delito de toda la vida,  por si no lo sabíais), y que es de ser poco adulta, y que no soy lo suficiente adulta para tener una relación con él. Jojojojo, demasiada tontería junta en un sólo comentario.  Realmente, me sorprende mucho que este chico no esté jugando al balonm-culo (ehem), o no lo haya intentado.

Mi respuesta:

- ¡Pero si yo no quiero nada contigo!

- Bueno….. -

- Además, me llamas poco adulta…. ¿Me lo dice el que se lía a la tía menos atractiva que ve sólo porque no le gusta dormir solo? Sí, claro…. y luego tengo yo la culpa de que tú la tengas pequeña, ¿no? Y de que tu rollo vaya diciendo por que ahí que la tienes pequeña también es mi culpa, ¿verdad? Joder,  luego dices que en España son machistas, pues en Italia no os quedáis cortos, ¿eh?…. ¡¡PUTO MACHISTA DE LOS COJONES!!

Se acabó la conversación, mira que hay tíos que tienen el cerebro ahí abajo, eh…. ¡y encima pequeño!

Ains, cada día me estoy volviendo más hembrista…. ¿por qué será?

Publicado en  on Septiembre 10, 2009 at 4:54 am Comentarios (3)
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… por eso me voy …

Porque es lo que he querido hacer en los últimos años. No espero encontrar un lugar mejor cuando me vaya, pero al menos no me quedaré cruzada de brazos, pensando y pensando, y pensando…. imaginando mi vida si jamás hubiera tomado esta decisión.

Quiero encontrar un lugar que sea para mí, donde sentirme bien, donde la gente sea algo más “humana”, con sangre en las venas y una cabeza encima de los hombros. Quiero dejar de sentirme sola.

Hace poco hablaba sobre porque me sentía sola, y es porque veo a la mayoría de la gente como sombras apáticas que deambulan indeferentes a todo…. Y yo necesito salir de aquí y comprobar que todavía queda algo de esperanza, y que todavía queda gente en el planeta, gente que no parezca un programa informático preparado para dar respuestas prefabricadas.

No, tampoco quiere decir que vaya a sentirme menos sola donde voy, pero al menos lo intentaré. Y en los últimos años algunas cosas de las que he visto en este país han superado mis fuerzas. Yo siempre me sentí orgullosa de ser española, y siempre he querido lo mejor para mi país. Pero las cosas que he visto aquí hacen que sienta vergüenza.

Echaré de menos a mucha gente, pero vendrán a visitarme, me lo han prometido. Espero encontrar mi lugar, algún día.

Publicado en  on Agosto 29, 2009 at 4:07 am Dejar un comentario

… Yo gritaré un poco más …

Ya han pasado dos años, ya han pasado dos años y yo sigo aquí, todo es tan terriblemente lento. ¿Cuándo dejaré de esperar? Quiero olvidarlo todo, y no puedo.  Dos años así, todavía sueño por las noches, no es justo. Dos años viviendo en Balonmanolandia, cuando yo jamás quise esto.  25 de mayo…. aniversario de mi desdicha.

Intento parecer alguien normal, y actúo como si tal…  Me avergüenzo de haber sido tratada de ese modo. Siento vergüenza y no he hecho nada malo, cuando la vergüenza deberían sentirla otros. Buitres carroñeros, sin orgullo, cobardes que se refugian bajo el escudo de lo que la naturaleza les da como hombres. Pero no son hombres de verdad, son niños de papá, mimados, acostumbrados a la adoración, egocentristas. Jamás serían personas de provecho por sí mismos. No saben ni lo que es el esfuerzo ni la responsabilidad. Niñatos que no valorarían ni la valentía de la mujer que los ha traído al mundo. Parásitos, son la tenia de la sociedad.

Me siento tan confusa, que ya ni siquiera sé si soy yo o es otra persona la que vive dentro de mí. Me dicen que estoy loca y lo sé, he terminado de volverme loca; que ya no sé cómo debería actuar, y si cuando hago algo está bien o está mal.

Llevo dos años así… ya incluso me he graduado. Seis años y ya no voy a volver a pisar mi facultad. En el discurso de la graducación uno de nuestros profesores nos dijo: “Habéis llegado hasta aquí con vuestro esfuerzo, y nadie os ha regalado nada”.  ¡Qué razón tenía! Qué cantidad de obstáculos me ha tocado esquivar hasta llegar a donde estoy. ¿Cuántas veces me he derrumbado y me he vuelto a levantar? ¿Cuántas veces he sentido que no podía más? ¿Cúantas veces he gritado con el alma pidiendo ayuda y no ha habido nadie? ¿Cuántas veces me han ayudado sin pedir yo ayuda?

Lucharé por mí, lucharé por esta injusticia, no permitiré que nadie se vanaglorie destruyendo los derechos de otra persona, ni seré tolerante con aquellas personas que lo acepten.

Alzad vuestra voz, no permitáis que os callen.

Publicado en  on Junio 15, 2009 at 12:36 am Dejar un comentario

… Gib mir Kraft …

Y cada vez que me despierto quisiera quererte un poco más, sólo para tenerte algo de aprecio, para no sentirme tan avergonzada de ti. En el fondo, incluso lo hago por mí, porque me duele sentir que te odio, y no me gusta.

No te soporto. Y juro que a veces he pensado en escapar de aquí, huir para siempre…. Nadie lo comprende. Nadie quiere comprenderlo.

Odio la sociedad, odio la hipocresía, odio la injusticia, odio el egoísmo, el fanatismo, odio el narcisismo… Os odio a vosotros, con tanta fuerza, que a veces creo que no voy a resistir mucho más viva…. No soy digna de odiar a nadie y, sin embargo, no puedo evitarlo; y eso es tan triste que siento en mi corazón agujas que se clavan ardiendo, y duele, duele, duele, hasta desear mi propia muerte.

Todavía estoy loca, y eso es bueno (para vosotros). En una clase de psiquiatría aprendimos que las personas que cometen delitos o asesinatos no suelen ser personas con trastornos mentales, sino que en su gran mayoría, muy al contrario de lo que se piensa, suelen ser personas totalmente normales sin ninguna psicopatología subyacente. No me atrevería a coger un arma, pero… el otro día llegué a escuchar de boca de un hombre que estaba bien que pusieran chicas perfectas en televisión, porque así las demás chicas se motivaban para llegar a ser como ellas y estar guapas. Cuando escuché eso, llegué a pensar que el único remedio eficaz que tenía ese hombre era que le pegaran un tiro (y como él, el 80% de la gente de este mundo, me atrevería a decir). ¿Estaré recobrando la cordura?

Publicado en  on Mayo 5, 2009 at 9:25 pm Comentarios (3)
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… Permitidme tutearos, imbéciles …

Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico» .. O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad» , entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms» . Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real AcademiaEspañola-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres» , aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos»
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.

Publicado en  on Mayo 1, 2009 at 9:01 am Comentarios (4)
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… Turn the page …

Y reconozco que estoy loca. Que me asusto de  ver cómo a veces parece que tenga un trastorno bipolar… Como la gente me describe como descarada, alocada, feliz, espontánea y abierta. A veces estoy eufórica, como si estuviera drogada. Y entonces, nada me importa, soy feliz…

He conseguido que la gente piense que todo en mi vida es de color de rosa. Soy una gran actriz, tan buena que soy capaz de ocultar mi lado más triste y que nadie tenga la más mínima sospecha. Luego llego a mi cama, y me tumbo, a pensar… a pensar en mis heridas, a pensar en el apoyo que no he recibido, lo sola que he estado y cuánta gente me ha traicionado. Pensando si de verdad merece la pena todo esto… o no.

Que cuando dicen que el tiempo cura las heridas, no es verdad…. ¡no es verdad! Lo que pasa es que las heridas cicatrizan con el tiempo, y esas cicatrices se abren, y vuelven a sangrar; y dejan marca, para siempre.

Y tendré que soportar las secuelas de mujer herida, de mujer casi sin orgullo. Mujer pisoteada con los tacones de una sociedad pseudofeminista. Y cuando vuelva a ver como el mundo, como los cerdos, se regocija en sus propios excrementos, feliz, alardeándose de ello; cuando vuelva a ver como otro de esos cerdos engorda egoístamente a expensas de la dignidad de una persona… Entonces me tragaré el poco orgullo que me queda, y dejaré que vaya desgarrando cada parte de mi cuerpo por donde pase. Para que nadie vea como muero por dentro. Para que sigan felices, para que no vean lo que nunca han visto.

Here I am, on the road again,

here I am, upon the stage,

there I go, playin’ a star again…

there I go… turn the page….”

Publicado en  on Marzo 5, 2009 at 3:16 pm Comentarios (3)

… y sigo aquí …

Reaparezco. Estuve ocupada con exámenes, con proyectos, con mil cosas en la cabeza. Discutiendo, agobiándome, aburriéndome, desesperándome. Ahora, por fin, he encontrado un hueco para escribir algunas palabras. Algunas veces escribir lo que pasa por mi mente me ayuda a tolerar mis sentimientos.

Ayer estuve viendo cómo los medios de comunicación se recreaban en el dolor de la familia de una niña asesinada. Cómo buscaban audiencia comentando la vida de una niña de 14 años, paseándola por los platós de televisión como en un auténtico reality show. EL circo de la información. ¡Qué crueles y sádicos podemos llegar a ser los seres humanos!

Escuché en la radio como un locutor calificaba de “víctimas” a los propios asesinos. “Víctimas de la sociedad”. Señor, permítame decirle que ellos no son las víctimas… Eso debió escucharlo en algún capítulo de los Simpsons.

Algo huele a podrido… algo muy grande. Tan sólo sé que últimamente ya no puedo comportarme como yo soy, porque siempre tengo que actuar dependiendo de lo que van a pensar los hombres que me rodean. Esto es absurdo, esto es no respetar los derechos humanos. No puedo ser simpática porque los hombres piensan que me quiero acostar con ellos, no puedo bailar en una discoteca porque siempre hay un tío que me agarra por detras y intenta tocarme, no puedo hacer nada sin que haya un elemento varonil piense que necesito sexo urgentemente. No soy una persona, soy una posesión del hombre. Todas lo somos. Por eso nos matan, por eso nos pegan, porque piensan que son nuestros dueños, porque para ellos no somos más que un objeto sexual.

Se está discutiendo últimamente si la vacuna del virus del papiloma humano es efectiva y segura en niñas de 14 años. Y, sin intención de parecer hembrista, creo que la mejor solución ideal sería castrar a todos los niños. Ya me inseminaré artificialmente cuando quiera tener un bebé. (Esto último no lo toméis en serio).

Publicado en  on Febrero 17, 2009 at 11:53 am Comentarios (4)
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