“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”. – Simone de Beauvoir.
Simone tenía razón, porque todos los problemas que afectan a la mujer, se relacionan directa o indirectamente con los hombres. Demasiados roles, demasiadas normas, demasiadas costumbres absurdas… Todos ignoran lo que las mujeres necesitamos, nos tachan de complicadas. No somos complicadas, es que la sociedad no ha enseñado al hombre a comprendernos. No está dentro de los “deberes” del hombre el aprender a comprender a una mujer.
Una amiga me decía hace unos meses que no entendía porque no tenía novio, decía que era guapa y simpática, inteligente, y que me veía capaz de conseguir a cualquier hombre. Mi respuesta fue: Yo sí que entiendo porqué no tengo novio.
Estoy cansada, estoy cansada de contar historias de amor que no tienen final, estoy cansada de que me digan que tengo que decidir entre un hombre u otro. Yo no vine a esta vida a escoger a un hombre. Ninguno de ellos me parece tan especial como para incluirlos en la hipotética posibilidad deque algún día se conviertan en mi pareja estable, y tampoco parece que para ellos yo sea tan especial, sino más bien una chica alocada y sin compromisos con la que se pueden divertir un par de noches.
O eso, o quizá me he cegado tanto, confío tan poco en todos los hombres, que no soy capaz de ver si hay alguien que de verdad quiera comprenderme. El lunes pasado me encontré con dos amigas, Gina y Margie, y a partir de una pregunta de una de ellas expuse punto por punto mi monólogo de la semana: y hablé del alemán, hable del finlandés, hablé de Christian, hable de Tom, Dani, Bernard, de Vincent, de Stephan, del otro finlandés, y de otros tantos que, al fin y al cabo, son la misma historia. Y expuse punto por punto las razones por las cuales no podía tener ninguna relación formal con ninguno de ellos.
Mis amigas esperaron hasta que terminé mi monólogo, y entonces me dispuse a escuchar lo que ya sabía que me iban a decir: “You have to decide between them”, “You must choose”, “You have more than ten guys for yourself, you can’t do that, choose one!”, “Don’t you really like anybody?, all of them are really handsome”…
Creo que saben que no opino lo mismo que ellas, que no quiero estar con alguien sólo porque puedo elegir entre más de uno. En mi vida no es indispensable estar al lado de un hombre, tan sólo es algo que si lo tienes no está mal. Alguien con quien hablar, alguien con quien te sientas compenetrada, alguien en quien confiar recíprocamente. Creo que es algo casi imposible, incluso para la mayoría de las personas que ya tienen pareja.
Hablando de uno de los chicos, Gina me preguntó si me gustaba. Margie contestó por mí: “He likes her more than she likes him. I can see it in the way that he’s looking at her, and she is acting like she doesn’t care about that“.
Hoy ese chico me ha invitado a su casa, porque estaba un poco resfriado y me ha llamado para ver si podía visitarle. Vive tan sólo a un par de manzanas de mi piso. La primera vez que lo vi pensé que era el típico deportista idiota, superficial, creído, egoísta, completamente inútil y sin corazón. Me equivoqué (o al menos espero haberme equivocado). Esta mañana cuando me ha llamado le he preguntado si de verdad quería que fuera a su casa, y simplemente me ha dicho: “Of course, you are my friend and I would be glad if you come here”.
Cuando he llegado le he hecho un pequeño reconocimiento… nada… sólo un simple resfriado. “Do you want a coffee?”, e inmediatamente me ha preparado un café. Luego ha empezado a enseñarme fotos, de viajes, de amigos, de fiestas…. Hemos hablado, de nuestros países, de por qué estamos tan lejos de casa, de enfermedades, de drogas, de política, de lenguas, de nacionalidades. Dos o tres cafés, una hora de guitarra con versiones de los Manic Street Preachers y Jon Bon Jovi. Me ha mirado un rato fijamente a los ojos: “You are as beautiful as crazy“.
Mirando los periódicos hemos visto un campeonato de balonmano. “Do you like handball?” – he preguntado. “No, I love sports, but I prefer football or basket…. Handball is a very stupid sport, it’s something between football and basket, but the results are always really weird, like 15-40 or something like that…. It’s stupid”- ha contestado. Apenas sabe nada de mí, pero esas palabras parecían haber salido directamente de mi cabeza. No he dicho nada, he cambiado el tema como si la rabia no estuviera todavía desgastando mi alma.
Al final he vuelto a casa, me ha dado las gracias por haberlo ido a visitar, y me ha dicho que le gustaría quedar conmigo para ir a skiar algún día de esta semana. Me ha dado un abrazo, no ha intentado ni besarme en los labios, ni tocarme… tan sólo me ha dado un abrazo y un beso en la mejilla. Nada más.
Y a pesar de no sentir nada por él, pocas veces me he sentido tan cómoda estando a solas con un hombre. Y a pesar de que no le he dicho nada, sé que en el fondo él sabe que le agradezco este día.
Me encuentro bien, me encuentro muy bien….
