Reaparezco. Estuve ocupada con exámenes, con proyectos, con mil cosas en la cabeza. Discutiendo, agobiándome, aburriéndome, desesperándome. Ahora, por fin, he encontrado un hueco para escribir algunas palabras. Algunas veces escribir lo que pasa por mi mente me ayuda a tolerar mis sentimientos.
Ayer estuve viendo cómo los medios de comunicación se recreaban en el dolor de la familia de una niña asesinada. Cómo buscaban audiencia comentando la vida de una niña de 14 años, paseándola por los platós de televisión como en un auténtico reality show. EL circo de la información. ¡Qué crueles y sádicos podemos llegar a ser los seres humanos!
Escuché en la radio como un locutor calificaba de “víctimas” a los propios asesinos. “Víctimas de la sociedad”. Señor, permítame decirle que ellos no son las víctimas… Eso debió escucharlo en algún capítulo de los Simpsons.
Algo huele a podrido… algo muy grande. Tan sólo sé que últimamente ya no puedo comportarme como yo soy, porque siempre tengo que actuar dependiendo de lo que van a pensar los hombres que me rodean. Esto es absurdo, esto es no respetar los derechos humanos. No puedo ser simpática porque los hombres piensan que me quiero acostar con ellos, no puedo bailar en una discoteca porque siempre hay un tío que me agarra por detras y intenta tocarme, no puedo hacer nada sin que haya un elemento varonil piense que necesito sexo urgentemente. No soy una persona, soy una posesión del hombre. Todas lo somos. Por eso nos matan, por eso nos pegan, porque piensan que son nuestros dueños, porque para ellos no somos más que un objeto sexual.
Se está discutiendo últimamente si la vacuna del virus del papiloma humano es efectiva y segura en niñas de 14 años. Y, sin intención de parecer hembrista, creo que la mejor solución ideal sería castrar a todos los niños. Ya me inseminaré artificialmente cuando quiera tener un bebé. (Esto último no lo toméis en serio).

Bienvenida de nuevo, se te ha echado de menos. Tengo que decir algo, a tí en las discotecas te tiran los trastos y a mí me tiran el cubata, pero no por eso dejo de salir, ni mucho menos. Por ejemplo este sábado la peña me miraba raro, porque estaba en un pub que conoces y me regalaron un gorra de White Label, yo me la ponía de lado, para atrás y hacía de rapero. Es verdad que la gorra no me pegaba con la vestimenta, pero cuando vi las fotos al día siguiente me reí bastante ajajaja
besos wapa
Has de ser tu misma y los demas que piensen lo que quieran y si alguno se pasa de la raya pos parale y no le des pie a nada.
Siempre lo digo, no dejes que te hagan ser kien ellos kieren ke seas. El otro dia me dijeron ke mi forma de vestir no se llevaba ya, y yo les dije ke me daba = porke yo vestia asi porke keria. Hace unos meses hice cierta “locura” y mis amigos me dijeron que ellos no lo habrian hecho por vergüenza y yo dije ke a mi no me iba a parar algo asi.
Y como bien sabe alguien que tu conoces, no existe lugar ni musica que realmente me corte mi forma de ser.
Se tu misma y no dejes ke nada ni nadie (ni ningun tio) te diga kien has de ser y ke has de hacer.
Tú los has dicho, esta sociedad, ya no sólo huele, está prácticamente podrida por el sensacionalismo, y la isquemia en el alma.
Bienvenida tesoro, besos mil
)
Pero no se trata de mí. Está claro que yo paso, que pasaré, que seguiré bailando, que seguiré llevando la ropa que me guste, que seguiré sonriendo… Pero, sin embargo, siempre habrá alguien que se “restriegue” en mí en alguna discoteca, y encima me echen la culpa a mí porque vete tú a saber qué. Y ¿qué hacer frente a eso? Seguirán haciéndolo… Porque el problema es que el concepto que se tiene de las mujeres ha cambiado muy poco.